Domingo de Pascua

#42
Mateo 28:1-10

Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena, y la otra María, a ver el sepulcro.

Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra y se sentó sobre ella. 

Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. 

Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos. 

Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 

No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. 

E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. 

Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos.  

Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.

Todos

Entonces, Jesús les dijo: No temáis; id, dad las nuevas a mis hermanos, para que vayan a Galilea, y allí me verán.

Mateo 28:1-10